Cesar

Publicado el 12 diciembre 2015 | por Maurice van Beers

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Aguachica, el olvido no es una opción

Por: Antonio María Calvo Silva

“Cuando se mira la realidad a través de la mira de un fusil, es fácil mirar al otro como “blanco” y no como persona”. Luis Fernando Rincón López.

Muchas cosas se han dicho de la Consulta popular por la Paz de Aguachica, el proceso de participación ciudadano más audaz y original, que se ha emprendido en Colombia. Importantes personalidades y organizaciones nacionales e internacionales, han valorado positivamente el esfuerzo colectivo y el valiente liderazgo del entonces alcalde, Luis Fernando Rincón López.

Pareciera imposible que a alguien se le ocurriera negar la validez del mecanismo usado por la ciudadanía para enfrentar la agresión generalizada y sistemática de los actores del conflicto armado. Sin embargo, es cierto. Durante mucho tiempo, los grupos paramilitares y algunos sectores políticos locales, mantuvieron una campaña sostenida que pasó por la persecución de quienes lideraron el proceso; los símbolos de la consulta, fueron “borrados”; muchos líderes incluyendo al propio Rincón López, fueron asesinados; se prohibió exaltar el valor de la Consulta Popular por la Paz.

… y como en los peores momentos de la inquisición, se prohibió pronunciar el nombre de Luis Fernando Rincón López. Vale la pena recordar la manera vil cómo su fotografía, fue arrancada del mosaico de ex alcaldes.

No obstante, la gente casi en secreto, se mantuvo firme y año tras año transmitieron oralmente a las nuevas generaciones, la memoria de la gesta del pueblo de Aguachica, realizaron conmemoraciones, manifestaciones públicas, reuniones privadas… y escribieron canciones, poesías, ensayos, artículos de prensa y se compartían viejas fotografías.

Esto corrió por veinte años. Hasta que se tomó la decisión de realizar un informe de memoria histórica, el cual fue presentado en el marco de la conmemoración del vigésimo aniversario de la Consulta Popular por la Paz de Aguachica.

Además de lo dicho, se recopiló una muestra de fotografías de la Consulta Popular, que contienen imágenes en las que la participación ciudadana se hace evidente. Esta memoria fotográfica, aun cuando puede ser mejorada, con otras que permanecen en los archivos personales de muchas personas, merecen ser publicadas y conocidas por los habitantes de Aguachica, Colombia y el mundo.

Este primer esfuerzo debe apuntar a la creación de una gran centro de documentación, o tal vez un museo, de la Consulta Popular por la Paz, para que sea considerada y declarada patrimonio democrático y cultural de Aguachica, el Cesar y Colombia.

Aguachica, enseña a Colombia que el olvido no es una opción.


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