En los territorios, con las víctimas, por la justicia, la verdad y la paz.


Justicia Transicional

Publicado el 12 febrero 2019 | por PAX

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Alejandra Miller: “La violencia sexual en la guerra, una verdad que el país tiene que escuchar”

El próximo jueves, la Comisionada de la Verdad recibirá, de parte de un grupo de mujeres del Cesar, un informe que recoge casos de víctimas de violencia sexual ocurridos durante los años más cruentos del conflicto armado en esta región. Un aporte fundamental para comenzar a construir la verdad alrededor de este crimen de lesa humanidad.

Alejandra Miller dirige el grupo de género de la Comisión para el Esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición que tiene como tarea investigar, analizar y  visibilizar el impacto desproporcionado que el conflicto armado ha tenido en la vida de las mujeres y niñas, producto de la violencia que los actores armados han ejercido contra ellas. Una violencia que también vivieron de forma desmedida, miembros de la comunidad LGBTI, y que el grupo de Miller debe abordar. Esta feminista y defensora de los derechos humanos por más de 20 años, lleva en el cuerpo y la piel la agenda política del movimiento de mujeres y es consciente de la enorme responsabilidad que significa, garantizar que sus voces tenga un lugar en esta Comisión de la Verdad y sobre todo, en su informe final.

¿Cómo se está manejando el delito de violencia sexual en el contexto del conflicto armado dentro de la CEV?

Alejandra Miller: Uno de los puntos del mandato de la CEV es analizar todos esos hechos que generaron ese tipo de victimización en la población colombiana, y por supuesto, uno de ellos es la violencia sexual, pero la estamos trabajando desde una perspectiva ampliada. No solo estamos hablando del abuso que vivieron muchas mujeres y muchas personas LGBTI en el marco del conflicto armado, sino de otras formas de violencia sexual como por ejemplo,  el uso de los cuerpos de las niñas para sacar información por parte de cada uno de los bandos o  los abortos forzados, entre otros. Esta es una gran oportunidad para contarle al país, qué pasó, así que esperamos que a partir de estos múltiples testimonios que esperamos recoger con las organizaciones con las que estamos trabajando,  podamos establecer, además de los patrones que estuvieron detrás de toda esa violencia sexual, los territorios en los que ocurrió, quiénes fueron los actores y poder avanzar hacia esas recomendaciones que necesita el país.

¿Cómo atraviesa  el enfoque de género los objetivos que establece el mandato de la CEV?

A.M.: El tema de la transversalización lo trabajamos primero, en lo territorial, con enlaces que se encargarán de que, en ese proceso  de esclarecimiento y reconocimiento de las mujeres, ellas tengan una participación plena y activa. Cabe decir, que hay varias formas de reconocimiento, uno a la dignidad de las víctimas que significa no solo evidenciar lo que les pasó y lo que vivieron, sino también, lo que estas mujeres y sus organizaciones han hecho para sobreponerse a toda esta violencia. En estos reconocimientos a la dignidad de la víctima, no necesariamente los responsables están presentes o hablan, ese es otro tipo de reconocimiento que es mucho más difícil de tejer porque sabemos que la violencia sexual ha sido muy silenciada y no admitida por los responsables, entre otras cosas, porque ha sido normalizada y poco reconocida como delito.

Es conocido el caso de lo que pasó con el paramilitar “el oso”  que reconoció miles de homicidios pero no quiso reconocer jamás, que había cometido violencia sexual.

Esperamos llegar en algún momento a un escenario de reconocimiento por parte de los responsables de esa violencia sexual como un patrón que se utilizó en la guerra.

Y lo otro, es el objetivo de convivencia, que es aún más difícil, ya que este apunta no solo a víctimas y responsables dentro del conflicto armado, sino que además, debemos intentar que la Comisión deje sembradas algunas semillas en torno a la resolución de conflictos y la transformación de la cultura que nos ha llevado a esta espiral de violencia contra las mujeres.

¿Existe algún cronograma de trabajo en este tema de violencia sexual?

A.M.: Este 2019 nos vamos a centrar en el tema de recolección de información, tanto primaria como secundaria, así que van a ser muy importantes todos los testimonios que las mujeres en los territorios o aquí en Bogotá, nos den, junto con los informes que las organizaciones nos entreguen. El segundo año, aunque seguiremos recogiendo información, nos centraremos en el tema de análisis de patrones, hipótesis, tanto desde los territorios como desde la ciudad, y el tercer año esperamos tener el informe final que aspiramos esté terminado antes que se venza el tiempo para poder hacer una devolución a la sociedad colombiana. En el entretanto, aspiramos hacer también, encuentros por la verdad, encuentro por las víctimas, etc.

¿Cómo hacer visible un delito que es tan invisibilizado, cómo lograr que las mujeres vengan y cuenten?

A.M.: Nosotros estamos apoyándonos en la sociedad civil, en las organizaciones de mujeres que están en los territorios, que ya han tenido trabajo con ellas y que han construido una relación de confianza. Pero también, nuestros equipos están sensibilizados sobre el tema y esto, esperamos, nos ayudará a garantizar que podamos recoger estos testimonios, por supuesto, con todo el cuidado y el respeto que se debe tener. Para ello, en el grupo de género, acabamos de sacar una guía para abordar los temas de violencia sexual en el marco del trabajo de  la Comisión en los territorios. Las organizaciones han trabajado con las mujeres, así que esperamos que nos ayuden a ser ese canal para llegar a ellas y que se sientan tranquilas y en confianza de hablar con la Comisión y, simultáneamente, el quehacer mismo de la Comisión,  un quehacer  reparador y respetuoso con la dignidad de las víctimas que genere esa confianza para que nos cuenten sus historias.

Comisionada, ¿esta verdad, para qué?

A.M.: Creemos que la verdad tiene varias funciones, una de ellas es que es reparadora.  Aquí muchas víctimas nos han dicho que al darse cuenta de la verdad, a pesar de que no haya habido una justicia suficiente, les ha ayudado a sanar emocionalmente, así que creemos que es un derecho que contribuye a sanar. Pero también creemos que este país tiene que encarar verdades que no ha querido ver.

Este es un país en el que, yo creo, más de la mitad de la gente miró hacia otro lado cuando la guerra estaba en su peor momento en los territorios, entonces consideramos que esta verdad nos puede ayudar  a encarar esas verdades que la sociedad no ha querido escuchar.

Nosotros creemos, además,  que la verdad contribuye a colocar una línea hacia la no repetición, que esa verdad que salga de aquí, se convierta en recomendaciones que ayuden a transformar este país.

¿Cuáles son las aristas de esa verdad?

A.M.: Eso es muy interesante porque hay diferencias entre verdad y memoria. En términos de la verdad, a lo que aspiramos es hacer un relato lo más parecido a la realidad. Por un lado, está la verdad de las víctimas que para nosotros es muy importante, y por el otro, la verdad de los victimarios que tienen mucho que contar y que ya lo están haciendo, no todos, pero los hay. También están esas otras verdades que se han contado por parte de la sociedad y las organizaciones. Un elemento muy importante y que creemos que a nosotros nos va a ayudar mucho, son los archivos reservados, creemos que allí vamos a encontrar  mucho de la verdad que buscamos,  y si se pone ese material en un proceso de contrastación permanente, lograremos aproximarnos a un relato que resista el mayor número de preguntas.

Y también la verdad sobre qué hubo detrás de este delito y que demostraría que no fue aislado…

A.M.: Sí, eso es parte de lo que tendremos que indagar, porque hay muchas cosas alrededor  de la violencia sexual.

Preguntas que tendremos que hacernos en la Comisión para poder analizar y encontrar qué es lo que subyace en esta práctica brutal que es la violencia sexual contra las mujeres en el marco de un conflicto armado.

Vamos a analizar en esas preguntas, en esos patrones, si en algunos territorios la violencia sexual fue un arma de guerra y si eso pasó en todo el país, con todos los actores o por el contrario, solo fue con algunos actores en algunos territorios. Encontrar  si la violencia sexual en otros escenarios fue un patrón cultural exacerbado por el conflicto y donde entra el patrón cultural del machismos, pero también, cuáles actores lo tenían como patrón cultural y cuáles, como una estrategia de guerra.

¿Si una mujer llega y toca a la puerta de la CEV y no pertenece a ninguna organización o no ha estado en ninguna reunión territorial de la Comisión, le reciben su testimonio?

A.M.: ¡Bienvenidas para que cuente su historia¡ El reto es llegar a muchas más mujeres que no están dentro de esos círculos organizativos. Nos estamos rompiendo la cabeza para  llegar a ellas y generar la confianza suficiente para que consideren y miren la importancia del proceso y nos cuentes sus historias y también, a esas otras mujeres que pueden contar, no solo desde su rol de víctima, si no como testigos de la guerra … es un reto, un anhelo para que esa guerra que dispuso del cuerpo de las mujeres, no se repita.

Foto: Comisión de la Verdad

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