Opinión

Publicado el 12 noviembre 2017 | por Fernando Arellano

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Hacia una transición energética justa

Por Maurice van Beers, representante de PAX Holanda en Colombia

La siguiente es la intervención realizada en el marco del foro “Transición energética en Europa: desafíos y oportunidades para Colombia”, que se llevó a cabo el pasado 30 de octubre en la ciudad de Valledupar y que fue organizado por la Fundación Friedrich Ebert en Colombia (Fescol) y PAX Holanda.

Durante la exposición se abordaron los siguientes temas: las razones para organizar el foro; la importancia del cambio climático; por qué tiene que ser una transición justa, más que todo para la gente del departamento del Cesar; y algunos puntos para una posible agenda de trabajo.

Las razones

A mitad del presente año la empresa energética ENEL de Italia, decidió retirarse de Colombia para su compra de carbón. La principal razón según los voceros de la empresa era la transición energética que en Europa se estaba volviendo una realidad política. Esta explicación de la empresa contrasta con versiones que circularon en Colombia, entre ellas un supuesto boicot a la minería del carbón.

Siendo que era tan claro que hay una enorme falencia en información sobre que realmente está pasando en Europa decidimos que era urgente organizar una conferencia en Colombia en las ciudades de Valledupar y Bogotá, El trabajo de PAX, es acompañar a las víctimas de la horrible violencia en el Cesar para obtener justicia, verdad y reparación. Para eso llamamos a todos los involucrados en la cadena de carbón – las empresas e institucionalidad – a que asuman sus responsabilidades para parar y mitigar las violaciones de derechos humanos.

No promovemos el retiro unilateral e intempestivo de las empresas energéticas europeas, dejando a Colombia y las comunidades, a su suerte. Al contrario, queremos que se involucren responsablemente, para construir buenas relaciones entre trabajadores, empresas, víctimas y comunidades.

Cambio climático

 Hemos invitado a otros expertos para hablar de este tema, especialmente Pao Yu Oei y María Alejandra González. Pero el tema de cambio climático – causado por las emisiones de gases invernaderos de las combustibles fósiles – no es solo un tema de expertos, técnico, un tema ambiental, o de políticas de la izquierda o de derecha. Es un tema de la humanidad. Es sobre nuestra sobrevivencia. La nuestra, no la del planeta.

Quiero, traerles dos ejemplos del impacto que a mí me llaman mucho la atención.

La primera es la guerra en Siria. Una de las causas principales del conflicto horrible de allá han sido las sequias. Sequias causadas por un clima cambiante que llevó a que millones de personas salieran de sus casas en el campo, dejaron de ser campesinos y se fueron a las ciudades de Siria. ¿Se pueden imaginar cómo fue eso? Las ciudades llenas de gente sin trabajo, gente joven, familias con niños. Gente desesperada, porque no hay comida, no hay esperanza por un mejor futuro. Desde allí comenzaron las protestas. Que se oprimieron con violencia. El resto, es la historia que ya conocemos.

Si algo nos muestra esta historia es lo frágil que son nuestras sociedades. Solo algo tiene que cambiar en los sistemas naturales y el desorden, el conflicto y hasta la guerra se nos viene encima.

Otro ejemplo más cercano. La Amazonia. Esta selva enorme que Colombia comparte con sus países vecinos. Esta selva maravillosa. No solo por su biodiversidad y su belleza. También por el papel que juega como una gran fábrica de agua para todo el continente. ¿Ustedes saben que las lluvias en Bogotá son lluvias Amazónicas? Difícil de imaginarlo en esta cuidad fría, pero sí que lo son. Son lluvias que vienen de la Amazonía.

Y esta selva está secándose.

Los científicos nos están mostrando que grandes extensiones de la selva, más que todo en Brasil, ya están perdidas y que en los años por venir vamos a ver que esta selva se volverán llanuras inmensas. Esto podría hacer que las lluvias ya no lleguen a Bogotá. ¿Ustedes pueden imaginar a todos estos millones de Bogotanos en una ciudad sin agua?

Son solo dos ejemplos de las consecuencias del calentamiento global causado el uso de combustibles fósiles. Y a mí me dan miedo. Y no solo a mí.  Es justo por estos ejemplos y muchos otros que todos los países del mundo han acordado en Paris, que tenemos que ir a un mundo donde las energías fósiles ya no juegan el rol que juegan ahora: en el 2050 toda la energía a nivel mundial tiene que venir de fuentes sostenibles.

Para decirlo claro. Han sido todos los gobiernos del mundo en Paris, los que tomaron la decisión que no hay futuro para las energías fósiles. No hay futuro para el carbón. Una decisión que tendrá consecuencias enormes para todos los países, también para los países productores de combustibles fósiles como Colombia.

Transición justa

Ahora tenemos que hablar sobre una transición justa.

Esto quiere decir, por ejemplo, que los países europeos no pueden pensar solo en su propia transición energética, sino que también tienen que tomar en cuenta cómo esta transición afecta a los países de donde provienen los combustibles fósiles. Más que todo si estos son países que aún son en vía de desarrollo o como por ejemplo han sufrido un conflicto horrible y necesitan todo el apoyo para financiar su proceso de paz.

No sería justo que los países que tienen una deuda histórica con el mundo por causar la mayor parte de las emisiones invernaderos que originan el cambio climático, que se han vuelto ricos en gran parte porque podían contar con la energía fósil, barata y abundante, ahora con su riqueza financian su transición hacia las energías sostenibles y dejan países como Colombia, con una economía al piso, gente sin empleo y las víctimas de la violencia sin nadie quien les responda.

A pesar que Colombia para la generación de electricidad para el consumo propio es muy verde – por el tema de los embalses –  Colombia depende para su economía por una gran parte de la minería de carbón. Colombia ha sacrificado su medio ambiente por la minería. Los mineros que han trabajado en las minas han sacrificado su energía y salud por la minería. A las víctimas de la violencia paramilitar les costó su vida o la de sus seres queridos.

La violencia

 Como dijeron los representantes de la Asamblea Campesina del Cesar en su carta abierta a los asistentes al foro Paz y Desarrollo en Colombia: “el departamento de Cesar es una de las regiones más afectadas por el conflicto armado interno, decenas de miles de personas en la región minera del carbón fueron víctimas de masacres, asesinatos selectivos y desplazamientos forzados cometidos por fuerzas paramilitares que llegaron a mediados de los años noventa. Para esa misma época, las multinacionales mineras comenzaron la exploración.”

La violencia extrema y las violaciones generalizadas de derechos humanos dañaron severamente el tejido social y económico de la sociedad local. Mientras tanto, las empresas mineras se han beneficiado, obteniendo inmensas ganancias del negocio mientras que los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación, están aún lejos de lograrse.

Sería importante que ahora cuando una transición hacia un periodo post carbón es inevitable, y que tendrá más rápido que se esperaba consecuencias grandes para el país, se construya una agenda más justa para la región. Tomando en cuenta la historia de violencia y las victimas, el tema social y ambiental.

Una posible agenda

 Desde ya se tiene que comenzar a negociar el tema de transición entre gobierno, empresas, comunidades, sindicatos y la comunidad internacional y compradores de carbón en Europa.

Es urgente que se adopte un plan de inversiones para crear una economía diversificada con empleos en otros sectores diferentes al minero.

Tiene que haber un plan social para ayudar a los trabajadores a encontrar otros empleos en conjunto con los sindicatos que tiene un papel importantísimo allí.

Tiene que haber un plan ambiental para restaurar todos los daños ambientales e hídricos.

Para nosotros como PAX, no podría faltar el tema de reconciliación en una agenda de transición energética, para facilitar un diálogo de reconciliación entre las empresas mineras que operan en el departamento de Cesar con las comunidades víctimas con el objetivo de obtener verdad, justicia, reparación y no-repetición.  La justicia transicional debe ser una parte integral de la transición energética.

Una agenda asi necesita el apoyo de las instituciones colombianas gubernamentales y las empresas mineras, y el apoyo y el acompañamiento de organizaciones sociales europeas, los gobiernos europeos y las empresas energéticas europeas para así avanzar en la dirección hacia un diálogo franco que nos permita pasar la dolorosa página de la violencia.

Sea ahora el momento para decididamente emprender los próximos pasos.

 


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