Justicia Transicional

Publicado el 12 julio 2018 | por Luisa Lopez

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La paz se salva, si es incluyente, territorial y se construye con las víctimas

En el pasado foro: Las Víctimas Cuentan, representantes de todas las instituciones del Sistema de Justicia Transicional junto con la Comisionada Presidencial de los Derechos Humanos conversaron con víctimas de diversas regiones del país acerca de cómo garantizar el acceso de estas al sistema y sobre los retos que plantea el cambio de Gobierno.

“El acuerdo de paz no iba a caer en un mundo perfecto”, fue una de las frases que retumbó  entre los asistentes al foro, Las Víctimas Cuentan: experiencias locales de Colombia y Guatemala. La que hablaba era Marta Ruiz, de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición – CEV, y para quien “la verdad es un derecho que la sociedad colombiana ya se ha ganado y que va a ser muy difícil que se lo arrebaten”.

La comisionada recoge en sus palabras, el sentimiento que embargó, no solo al auditorio presente en este foro, sino que se siente en gran parte del país: ¿Qué va a pasar con la implementación del acuerdo de Paz?, ¿volverá la violencia?, ¿se respetará el derecho de las víctimas a una reparación integral?

La coyuntura actual con cientos de líderes sociales asesinados, con una deficiente implementación del Acuerdoy a portas de asistir  a un cambio de Gobierno que deja más incertidumbres que certezas frente a la paz,  plantea la necesidad de conversar para entender esta coyuntura y buscar consensos que permitan que la guerra no vuelva. Con este espíritu, el auditorio, compuesto en su mayoría por representantes de víctimas de Cauca y Meta que estuvieron acompañados de una delegación de víctimas del conflicto guatemalteco, esperaba ansioso las respuestas de los representantes del Sistema Integral de Justicia Transicional presentes allí.

La paz es de la gente, no de los gobiernos

El magistrado Roberto Vidal de la Justicia Especial de Paz, Luz Marina Monzón, directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por desaparecidas y Marta Ruiz de la la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición , coincidieron en que esa paz que queremos, es una paz de largo aliento que deberá enfrentar muchas dificultades y por supuesto, sobrevivir a varios gobiernos.

Una paz que, como dice Luz Marina Monzón, “no puede ser de las autoridades o de los mecanismos, sino que tiene que ser algo de la sociedad, que la defienda,  la saque adelante y exija el cumplimiento de los acuerdos”. Monzón se siente confiada que esto va a ser así, porque asegura,  “conozco las fortalezas de los aprendizajes organizativos de las víctimas y sé que van a estar muy pendientes de que esto salga adelante, así sea con dificultades”.

Una premisa que respaldó la Consejera Presidencial de Derechos Humanos, Paula Gaviria, y quien recordó que La ley de Víctimas en Colombia fue una conquista de los movimientos y organizaciones sociales que defendían los derechos de las víctimas: “Logramos una Ley de Víctimas antes de firmar un acuerdo de paz que fue la base para poner a las víctimas en el centro del mismo”.

Unos minutos antes, un sobreviviente del genocidio indígena de Guatemala ocurrido  entre 1978 y 1983, contaba como a punta de organización, presencia en las calles y de no renunciar a la memoria, la justicia, la verdad y el resarcimiento, las víctimas de su país han logrado que se cumpla en algo, lo pactado en el acuerdo de paz que se firmó en 1996. Miguel Itzep, coordinador del Movimiento Nacional de Víctimas del Conflicto Armado de Guatemala Q’ANIL TINAMIT emocionó e inspiró a las víctimas colombianas con su relato de resiliencia y persistencia porque como él mismo dice, “la historia es bastante larga y muy compleja pero fue el propio Estado el que  nos obligó a aprender cómo hablar, cómo luchar, cómo exigir y cómo debatir con todos los gobiernos de turno.”

A su lado, Alveiro Quiguanás de la comunidad Nasa del norte del Cauca recordaba que si en Guatemala, fueron las comunidades las que tuvieron que tomarse la calle para exigir el cumplimiento de lo pacto en el acuerdo de paz, en Colombia, “las viudas, los huérfanos, los familiares de los secuestrados, los militares en cautiverio, los indígenas, los afro, etc., tuvieron que marchar, un día sí y el otro también, para pedirle a los actores armados, que pararan de matar” y que ahora, las comunidades indígenas harán lo mismo para exigir la paz de sus territorios.

Con este cara a cara de las víctimas con representantes del Sistema de Justicia Transicional, PAX quiso establecer puentes entre estos dos actores claves en la construcción de la paz. Un espacio que sirvió para presentar los primeros resultados de un ejercicio de monitoreo participativo adelantado por líderes de víctimas en los territorios y que enciende las alarmas frente a las nuevas violaciones de derechos humanos luego de la firma del Acuerdo de Paz. La organización holandesa Pax no solo acompaña a las víctimas en este monitoreo, sino que se une a su exigencia en el cumplimiento de todo lo pactado en la Habana para que se mantenga la voluntad política de seguir construyendo una paz con justicia, verdad, reparación y no repetición.

Una justicia transicional participativa y territorial

La paz es un derecho que tienen todas las sociedades y la colombiana ha puesto demasiados muertos como para que se le vaya de las manos. Por eso, su construcción debe ser incluyente y participativa. Pero, ¿cómo garantizar el acceso de las víctimas y de la sociedad civil en este proceso de justicia transicional y restaurativa?

“Desde la JEP”, dice el magistrado Roberto Vidal, “nos tomamos en serio el tema de la centralidad de las víctimas y vamos a trabajar para que eso se concrete y se materialice”.  Por su parte, Marta Ruiz  tiene claro que la CEV tiene muy poco tiempo – un mandato de tres años – y que lo más importante del trabajo de los comisionados será  lograr que este sea supremamente participativo e incluyente como proceso y relato de país porque, dice Ruiz,  “en la medida en que la gente se sienta identificada, lo va a defender más”.

Para la directora de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, Luz Marina Monzón, este mecanismo humanitario que hace parte del sistema de justicia transicional, debe construir una participación apropiada y eficiente en el que las víctimas sientan que están ahí para cumplir un rol. “Tenemos retos de construir suficiente conocimiento, fortalecer el trabajo de las víctimas para ayudarles a participar y tomar decisiones durante el proyecto de búsqueda de sus seres queridos”. Para ello, Monzón apunta a que la UBPD debe estar en todo el territorio y desplazarse hasta todos los lugares en donde se encuentren las víctimas. Por eso confía en que el nuevo gobierno mantenga el compromiso en que se implemente este mecanismo humanitario.

La NO repetición

En los últimos meses, han resurgido en el país viejas violencias, sentidas con especial intensidad en el territorio que habita y defiende, Alveiro Quiguanás. Tanto él como los asistentes a este foro y como muchas de las comunidades en los territorios del “posconflicto” temen que las tan anheladas garantías de no repetición, se queden en buena intenciones y en el papel. El pueblo Nasa a través de la voz de Alveiro Quiguanás sabe muy bien de lo que habla:  “Desde el 91, cuando se crea la actual Constitución y se consagran nuestros derechos, cuántas personas nos han matado, cuántas masacres ha habido, cuantos asesinatos individuales, cuántas desapariciones, por eso tenemos toda la certeza del incumplimiento de la no repetición. Pero no nos vamos a callar y vamos a seguir con las marchas  y vamos a seguir conversando y buscando estrategias internas con nuestras autoridades tradicionales”.

Marta Ruiz de la CEV cree que no solo se deben generar recomendaciones, sino que se deben promover acciones reales para la no repetición: “Nuestro periodo de esclarecimiento va hasta el día de hoy porque queremos leer los factores que generan la violencia para pensar en la no repetición”.

Para los integrantes del Sistema de Verdad, Justicia, reparación y no Repetición estos mecanismos deben conducir finalmente, a una reconciliación de la sociedad colombiana. Una apuesta que como dice Marta Ruiz, “ponga a dialogar a los opuestos de este país, no necesariamente para ponernos de acuerdo en un relato único sino para entender las diferencias que tenemos y entender el sentimiento del otro”.

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