En los territorios, con las víctimas, por la justicia, la verdad y la paz.


Editorial

Publicado el 22 abril 2020 | por Comunicaciones PAX

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Lo que desnuda el COVID-19

Colombia se prepara para una ampliación de dos semanas más en la cuarentena por la pandemia del coronavirus.  Aunque el aislamiento social y las medidas se flexibilizan un poco con la introducción de algunos sectores para impulsar la economía, la pandemia a puesto al desnudo la realidad de víctimas y población vulnerable en el país.

En el Cesar, por ejemplo, un medio de comunicación en alianza con entidades locales, consciente de la agudización de problemas históricos de su población como el desempleo y la pobreza, entre otros, lidera una iniciativa llamada el Vallenatón, con la que se busca obtener aportes en dinero y especie de los ciudadanos y empresas para ayudar a los más necesitados.

En Bogotá, la Alcaldía se apuntó un éxito rotundo con la Donatón, Bogotá Solidaria en Casa. La idea era reunir dinero para entregar beneficios como transferencias monetarias, bonos canjeables o subsidios en especie a los habitantes de la ciudad en condiciones de pobreza. Bogotá se metió la “mano al dril” y dobló la cantidad que se esperaba recolectar, llegando a los 51.696.026.608 millones de pesos.

Sin duda la pandemia empieza a desnudar sentimientos de solidaridad. No es solamente un momento en el que se pone a prueba los recursos médicos, materiales, sino también los morales, intelectuales y el apoyo a la precariedad. Esta es la misma solidaridad y empatía que necesitamos para continuar llamando la atención para que a los líderes sociales no se les siga asesinando. Porque esos crímenes no han parado en medio de la pandemia.

El persistente y virulento conflicto armado

El pasado 18 de abril, en la vereda Betania, en El Tambo, Cauca, fue asesinado Teodomiro Sotelo, quien era miembro del Consejo Comunitario Afrorenacer del Micay y miembro de la Coordinación Nacional Agraria CNA. Participó en varios procesos comunitarios como la veeduría de la construcción de la Vía al Mar y en la sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito.

El domingo 19 de abril fue asesinado en el municipio de Buenos Aires, Cauca, Mario Chilhueso.  Antes de ser asesinado, era presidente de la Asociación de Trabajadores y Pequeños Productores Agropecuarios ASTCAP y fue un sobreviviente a la masacre de 2011 en del Naya. También continuaba trabajando para el reconocimiento de los derechos de los campesinos de esa región.

Ese mismo domingo, en la vereda Honduras, también en el Tambo, fue asesinado el campesino Andrés Adrelio Cansimanse Burbano, esposo de una líder social.  Los asesinos fueron a buscar a la mujer, quien preside el comité de deportes del lugar, y al no encontrarla dispararon contra del esposo.

La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos – CIDH- emitió la Resolución 1/2020 titulada “Pandemia y derechos humanos en las Américas” sobre las medidas adoptadas en el hemisferio para hacer frente a la pandemia, así como los principales estándares y recomendaciones adoptadas por los Estados en la atención y contención de la pandemia y que deben tener como centro el pleno respeto de los derechos humanos.

En ese sentido, la resolución de la CIDH recomienda a los estados miembros garantizar que “defensoras y defensores de derechos humanos puedan realizar su labor de defensa e información en el contexto de la pandemia. Abstenerse de perseguir o detener a las personas defensoras de derechos humanos por la vigilancia que realizan respecto de la actuación del Estado ante la pandemia y frente a las eventuales vulneraciones a los derechos fundamentales, lo que incluye no someterles a procesos civiles o penales por sus opiniones, no detenerlas con base en el uso de figuras penales amplias o ambiguas, ni exponerlas al riesgo de sufrir ataques físicos o virtuales”.

Para el jurista Hernando Valencia Villa[1], este momento es importante para realizar varias reflexiones en torno al papel de los derechos humanos en tiempos de pandemia.  “Es importante reflexionar sobre la contribución que hacen los derechos humanos como marco de referencia que aporta a la convivencia de los seres humanos. Deben ser instrumentos legales e institucionales para defender a las sociedades en sus derechos, en sus libertades y en sus garantías”. Deben constituir un enfoque especial para defender, desde el punto jurídico, político y ético, y hacer una vigilancia para denunciar y reparar los abusos contra las comunidades y personas; deben además, en una ética democrática, ser el proyecto para una humanidad `humana`, sin distinciones y discriminaciones, reconociendo su dignidad”, explicó Valencia Villa.

La pandemia mundial desnudó la debilidad no solo de los estados, obligados a implementar todas las medidas de salud pública; desnudó el estado real de los derechos fundamentales. La pandemia desnudó que la desigualdad en Colombia viene de la mano de la exigibilidad de los derechos: a la vida, la salud e integridad personal, al trabajo, a la seguridad social, a la educación, a la alimentación, al agua y a la vivienda, entre otros. Y desnuda esa obligación ética de la sociedad civil de la solidaridad.

[1] Hernando Valencia Villa es experto en Derecho Internacional de los Derechos Humanos y los Conflictos Armados, participó el 17 de abril en una charla virtual realizada el con el apoyo de la Comisión Colombiana de Juristas, y que se denominada “Los Derechos Humanos en los tiempos de la peste”.

FOTO: Carlos Felipe Suárez


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