Noticias

Publicado el 6 Junio 2017 | por PAX

0

La masacre de El Toco: 20 años después

Por: Jairo Gómez

Dos décadas después los campesinos de la Vereda El Toco, del municipio de San Diego, Cesar, aún reclaman sus tierras de las cuales fueron despojados por los paramilitares al mando de Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”, hoy extraditado a Estados Unidos.

Se dieron cita en un lugar inusual, lejos de su entorno natural: sus fincas y parcelas que esperan recuperar si las instituciones se lo permiten. Se reunieron en el salón de eventos del Hotel Sicarare, en Valledupar. Ahí, entre llantos y aplausos y sin el acompañamiento de las instituciones como la Procuraduría, La Defensoría del Pueblo, invitados previamente, recordaron a las víctimas, sus víctimas, de la masacre de EL Toco. No obstante la ausencia de las mencionadas instituciones no faltó el acompañamiento de la Unidad de Víctimas y de la Organización No Gubernamental PAX Holanda.

“Hoy continuamos en la lucha haciéndole un homenaje a nuestros familiares asesinados por los paramilitares. Este homenaje nace de la necesidad y el dolor de rescatar nuestros derechos, los derechos de los campesinos que pusimos los muertos y los seguimos poniendo”, dijo Evelio sobreviviente de un atentado contra su vida.

No es un tema superado, las amenazas contra la vida de estos campesinos que hoy le ponen el pecho a las injusticias continúan. Saben que a diario arriesgan sus vidas porque los seguimientos y retaliaciones aún penden sobre los líderes reclamantes de tierras. Recuerdan varios de ellos, que piden no ser identificados, que ya varios de sus compañeros fueron muertos por insistir en la devolución de sus predios.

Uno de ellos, Miguel Antonio Ricardo Serna, asume con riesgos su beligerante posición tras criticar con dureza a la Unidad de Restitución de Tierras (UTR): “nos sacaron una vez diciéndonos que éramos guerrilleros, si lo hubiéramos sido no estaríamos aquí sino en las Zonas Veredales”.

Ricardo Serna, fue el hombre del evento, carismático y frentero recordó cómo, no solo en El Toco, sino en El Topacio, La Concordia y El Caimán, todas veredas de la zona, más de 300 familias fueron despojadas de sus propiedades. “Es que somos más de quince mil víctimas las que nos movilizamos para que nos devuelvan lo que nos pertenece”, reclamó, e invitó al auditorio, atestado de campesinos y campesinas con sus hijos, a la unión, a no dejarse convencer por los cantos de sirena que, denunció, suenan por la región.

“Para nadie es un secreto que ahora los despojadores de tierras están tratando de arreglar a los campesinos con unos pesos para que desistan en sus acciones de reclamación y denuncias penales”, argumento Ricardo Serna, para insistir en la unidad de los parceleros.

En esa denuncia lo acompañó Doña Rosa Salas, una líder del Magdalena, criada y nacida en El Retén. “No se dejen engañar, antes de firmar tienen que leer porque ellos (los terratenientes) quieren que no volvamos a nuestras tierras”, recalcó con nitidez.

“yo les quiero contar -siguió con su enfática narración- en Córdoba, en el Magdalena, en los Montes de María, el fuerte es la restitución de tierras, porque no nos podemos olvidar que fue durante el gobierno de Álvaro Uribe, que hubo el mayor despojo de tierras”.

Rosa Sala, llegó de Magdalena a acompañar a las víctimas de El Toco en un acto de solidaridad y aprovechó para proponer la creación de una organización que agrupe a todos los campesinos reclamantes de tierras del Caribe. “No es hora de temerle a la lucha por recuperar nuestras tierras”, afirmó, y contó que un día “Un paramilitar llegó a mi casa exigiéndome que dejara a un lado esa reclamación de las tierras y me puso un revólver en mi frente, entonces yo le dije: el dueño de mi vida es mi Dios, si él le dio permiso, dispáreme”. Con esta anécdota terminó su intervención la aguerrida Rosa en medio de aplausos.

El dolor por sus muertos no desvanece sigue intacto, y hoy están más fortalecidas que nunca, no sienten el miedo de antes. Están dispuestos, a como dé lugar, que sus derechos y propiedades les sean restituidas porque creen que es el mejor homenaje que le pueden hacer a sus muertos.

El respaldo institucional es mínimo o nada en muchos casos, “la tal” Unidad de Restitución de Tierras, como ellos la describen, no es imparcial en sus fallos siempre tienden a favorecer a los opositores (terratenientes, empresas mineras nacionales e internacionales).

Ven en la Justicia Especial para la Paz (JEP) una herramienta de la que echarán mano para hacer respetar sus derechos. Sin duda la JEP, según defensores de derechos humanos, es el mejor homenaje que el posconflicto les brinda a las víctimas, pues en ella encontrarán una instancia expedita y consistente para hacer valer sus derechos.

Para garantizar un acompañamiento y asesoría jurídica a las víctimas de El Toco y demás veredas, PAX Holanda viene organizando seminarios y encuentros entre los campesinos para fortalecer su conocimiento en los requisitos legales, que les permita organizarse y hacer de la reclamación de sus tierras un proceso que culmine a su favor.

 

En continuacion 2 pronunciamientos de la asamblea campesina de Cesar y de la comunidad de Toco.

 

DENUNCIA PUBLICA – 20 AÑOS DE DESARRAIGO – EL TOCO final

20170518 Pronunciamiento Asamblea Campesina del Cesar

 

 

 


Sobre el autor



No se admiten más comentarios

Ir arriba ↑
  • Entradas recientes

  • Inscríbese al boletín de PAX

    * = campo obligatorio

PAX