Cesar

Publicado el 3 marzo 2016 | por Maurice van Beers

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PAX hace un llamado para detener la importación del carbón ensangrentado

El movimiento de paz holandés PAX exige a ocho empresas europeas de energía a dejar de comprar el carbón de las empresas mineras Drummond y Prodeco/Glencore. De acuerdo con PAX estas empresas mineras hasta ahora no han hecho ningún esfuerzo de reconciliación con las víctimas de graves violaciones de los derechos humanos en la región minera del Cesar, que es donde operan en Colombia.

Víctimas de la violencia han estado esperando durante más de diez años la reparación que les corresponde. Marianne Moor, jefe del departamento de América Latina de PAX: “Las compañías de energía han sido muy conscientes de las violaciónes de los derechos humanos en su cadena de suministro durante muchos años. Las acciones que han tomado hasta el momento no han tenido ningún impacto significativo. Ha llegado el momento para que dejen de comprar el carbón ensangrentado hasta que las empresas mineras tomen las medidas necesarias para reparar eficazmente a las víctimas”. Esta semana PAX envió una carta con esta solicitud a las empresas europeas de energía Dong, Vattenfall, RWE / Essent, E.ON, EDF, STEAG, Engie y EnBW.

Hasta el momento no ha habido ni reconocimiento ni reparación
Según varios testimonios juramentados, los proveedores de las empresas holandesas de energía – gigantes de la minería como Drummond y Prodeco/Glencore – han apoyado a grupos paramilitares ilegales en la región minera del Cesar mediante la financiación y el intercambio de información estratégica. Entre 1996 y 2006, por lo menos 3.100 personas fueron asesinadas y otras 55.000 personas fueron expulsadas de sus tierras.
A día de hoy, las víctimas nunca han recibido el reconocimiento o la reparación de las empresas por su sufrimiento. En lugar de ello, muchas de las víctimas que defienden sus derechos son intimidadas.

Las compañías de energía deben respaldar sus propias palabras
Durante los últimos cinco años, PAX y varias otras ONG europeas se han centrado en la mitigación de las violaciones de los derechos humanos en la región de las minas de carbón en el Cesar, y se han esforzado por lograr la reparación de las miles de víctimas de la violencia en esa zona. Por desgracia, esto hasta ahora no ha producido resultados claros en la práctica. Las empresas mineras no han dado ningún paso hacia un proceso de reconciliación con las víctimas de la violencia que rodea sus minas y no han cooperado de manera constructiva. Marianne Moor: “Las mismas compañías de energía han declarado que si la mejora es insuficiente dejarían de comprar carbón. Dado que este es evidentemente el caso, las compañías deberían ser consecuentes en la práctica con sus propias palabras y suspender su relación comercial con las empresas mineras”.


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