Noticias

Publicado el 11 octubre 2017 | por Maurice van Beers

0

PAX orgulloso miembro del ganador del Premio de la Paz ICAN

El movimiento de paz holandés PAX no podría estar más feliz de que la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés) haya ganado el Premio Nobel de la Paz. PAX es uno de los principales miembros de ICAN, y es una fuerza impulsora detrás de la red.

Al elegir a ICAN, el Comité del Premio Nobel está enviando un poderoso mensaje de que la única manera de lidiar con la amenaza de las armas nucleares es prohibirlas completamente. Ya existe un tratado global de prohibición, en gran parte gracias a los esfuerzos de ICAN. El tratado que prohíbe todas las armas nucleares fue adoptado por 122 países en las Naciones Unidas en julio 2917, y 53 países ya lo han firmado. Noventa días después de que 50 países lo hayan ratificado, el tratado entrará en vigor.

PAX ha trabajado para abolir las armas nucleares durante décadas, y sigue pidiendo al gobierno holandés que se una al tratado y se comprometa significativamente con un mundo libre de armas nucleares.

ICAN emitió una declaración con motivo del anuncio:

 

Premio Nobel de la Paz 2017

6 de octubre de 2017

 

Es un gran honor haber sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2017 en reconocimiento a nuestro papel en la consecución del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares. Este acuerdo histórico, aprobado el 7 de julio con el respaldo de 122 naciones, ofrece una poderosa y necesaria alternativa a un mundo en el que las amenazas de destrucción masiva pueden prevalecer y, de hecho, están aumentando.

La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) es una coalición de organizaciones no gubernamentales en cien países. Al aprovechar el poder de la gente, hemos trabajado para poner fin al arma más destructiva jamás creada, la única arma que representa una amenaza existencial para toda la humanidad.

Este premio es un homenaje a los esfuerzos incansables de muchos millones de activistas y ciudadanos preocupados en todo el mundo que, desde el comienzo de la era atómica, han protestado enérgicamente contra las armas nucleares, insistiendo en que no pueden servir a ningún propósito legítimo y deben ser cara de nuestra tierra.

Es un homenaje también a los supervivientes de los atentados atómicos de Hiroshima y Nagasaki – los hibakusha – y víctimas de las explosiones nucleares en todo el mundo, cuyos testimonios atrevidos y su incansable defensa fueron fundamentales para asegurar este acuerdo histórico.

El tratado prohíbe categóricamente las peores armas de destrucción masiva y establece un camino claro para su eliminación total. Es una respuesta a la preocupación cada vez mayor de la comunidad internacional de que cualquier uso de armas nucleares causaría daños catastróficos, generalizados y duraderos a la gente y nuestro planeta vivo.

Estamos orgullosos de haber desempeñado un papel importante en su creación, incluso mediante la promoción y participación en las conferencias diplomáticas, y trabajaremos asiduamente en los próximos años para asegurar su plena implementación. Cualquier nación que busque un mundo más pacífico, libre de la amenaza nuclear, firmará y ratificará este acuerdo crucial sin demora.

La creencia de algunos gobiernos de que las armas nucleares son una fuente legítima y esencial de seguridad no sólo es errónea, sino también peligrosa, porque incita a la proliferación y socava el desarme. Todas las naciones deben rechazar estas armas completamente – antes de que sean utilizadas de nuevo.

Este es un momento de gran tensión global, cuando la retórica ardiente podría conducirnos demasiado fácilmente, inexorablemente, al horror indescriptible. El espectro de los conflictos nucleares vuelve a aparecer una vez más. Si alguna vez hubo un momento en que las naciones declararan su inequívoca oposición a las armas nucleares, ese momento es ahora.

Aplaudimos a las naciones que ya han firmado y ratificado el Tratado sobre la prohibición de las armas nucleares, e instamos a todos los demás a que sigan su ejemplo. Ofrece un camino adelante en un momento de crisis alarmante. El desarme no es un sueño, sino una urgente necesidad humanitaria.

Agradecemos humildemente al Comité Nobel de Noruega. Este premio brilla una luz necesaria en el camino que el tratado de prohibición proporciona hacia un mundo libre de armas nucleares. Antes de que sea demasiado tarde, debemos tomar ese camino.


Sobre el autor



No se admiten más comentarios

Ir arriba ↑

PAX